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El cobro del Morabatí, nos indica la presencia de la Morería. Monfort no era un señorío y el siglo XV, fue clave para una gran presencia de mudéjares en la zona, debido a la procedencia de zonas cercanas a Valencia y el norte de Alicante. Afamados por sus buenas labores, hecho que sin duda les ayudaba.

Dedicados en su mayoría a la agricultura, al comercio y a la artesanía. Crecieron de forma exponencial en la zona de Monforte y alrededores. En 1486, el Baile General del Reino de Valencia. Obliga a los demás bailes que al expedir los salvoconductos, no se les permitiese el paso por Monfort ni ir a dicha población. No en vano, ya eran muy numerosos. Las fuentes nos hablan de Morería Real de Monfort, era importante en todo el valle del Vinalopó. No en vano, el Consell difería entre la zona cristiana y la zona mudéjar. Eran ‘’el poble ‘’ y la ‘’Alhama de la morería’’, respectivamente.

Sº XVI

Sabemos que a inicios de este siglo, se llevó a cabo una represión contra los mudéjares. En torno a 1510, se vive un momento de conversiones forzosas y bautismos. Provocando así el exilio de muchos mudéjares, especialmente con destino al Norte de África.

El ámbito mudéjar se esquematizaba en familias. El cabeza de familia, solía ser el varón de más edad, tenía potestad de voto para el Consejo de Ancianos, de ahí salía el Alamín. En la vida política , no eran un sector participativo. Tras las conversiones forzosas decidieron seguir habitando en Monforte. Mantuvieron una serie de rasgos distintivos como sus nombres, sus costumbres y creencias, circuncidaban niños. Mantenían también sus ritos funerarios o sus lazos materiales.

Los cristianos, reaccionaron con furia y se enfrentaron a los moriscos en meses de Ramadán. A pesar de esto, la convivencia entre mudéjares y cristianos era bastante buena y celebraban encuentros conjuntos para mantener la coexistencia pacífica.

Tras la revuelta de las Alpujarras de 1568, Monfort también vió reducido considerablemente su número de habitantes mudéjares.

Sº XVII

La expulsión de los moriscos a inicios de éste siglo, enfoca un panorama totalmente cristiano. No obstante, la Iglesia había apoyado su expulsión. En el caso de Monforte, no afectó demasiado como a otros lugares del Vinalopó.

En estos momentos, la nobleza estaba endeudada a altos niveles. Se recuperó gracias al apoyo de la monarquía y la reducción del interés de los censales. También los bienes no vinculados ayudaron a amortizar a largo plazo.

Los cristianos, se hospedaban entre la Calle Mayor y la Plaza del Parador. En esta sociedad mayormente cristiana, la mujer cristiana se cortaba el pelo, como signo distintivo.

Sº XVIII

En el siglo XVIII, van apareciendo cada vez más las denominadas profesiones liberales médico, escribano o  notario, que requieren manejos y destrezas específicos. No tenemos datos de forma numérica, pero las formas de vida invitaban a cambios en la forma de trabajar. Por otro lado, los comerciantes vivían a expensas del vino, y de la agricultura. Teniendo en cuenta que la zona del Vinalopó es propicia para dichas actividades, a las que Monforte no es ajena.

Los artesanos, ya en menor medida, se  constituyeron sobre todo por las mujeres en un primer momento, sumándose después los hombres, dedicados al comercio de los útiles realizados en esparto. Aprovechando, de esta guisa, las comodidades que ofrecía este material en la zona.

En el contexto valenciano general, la burguesía manejó las directrices del comercio y la agricultura. Con lo cual, propietarios y rentistas difícilmente se ponían de acuerdo y tenían como consecuencia constantes enfrentamientos. La nobleza, por su parte, no quería dar su brazo a torcer y rechazaba los cambios que este siglo avisaba.

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